10 jul 2012

¿Celebrar o respudiar?

OPINION
Lic. Julieta Di Filippo 

Fundación Hábitat y Desarrollo
Hoy las comunas de San José del Rincón y Santa Rosa de Calchines firman un convenio con el Relleno Sanitario de Santa Fe. 

30 jun 2012

Cuando la versión oficial confronta con la realidad en Rincón

OPINION
Decir que la educación “es un problema de agenda de todos los municipios y comunas”, es una generalidad que oculta la realidad local, que traspapeló en la agenda comunal, llamar formalmente a las autoridades del FAE, que esperan desde mediados del año pasado, sentarse con la comuna para acordar los fondos que por Ley le corresponden.

26 jun 2012

La Patria somos todos

Humberto Galarza
No hay ningún interés sectorial superior al interés nacional que es representado en el marco de la democracia por el Presidente de la Nación y el Congreso Nacional elegidos por el voto popular.

16 jun 2012

Padre nuestro que estás…

Quizás uno de los denominadores comunes de los problemas que tienen nuestras comunidades sea el no poder honrar a aquellos que deben honrarse sin que cuestionemos si lo merecen no. Honrar a nuestros padres no es una opción.

11 jun 2012

La cosecha de bronca

OPINION
Alfredo Leuco
¿Qué le pasa al campo? ¿Cuáles son los motivos de la bronca que invade a la mayoría de los productores rurales de la Argentina? Se podría hacer una larga lista y la vamos a hacer. Pero yo creo que hay una razón que es la principal para potenciar la protesta. Me refiero al dolor que produce ser humillado y maltratado por el poder político en general y por la presidenta Cristina Fernández en particular. 

5 jun 2012

Yann Arthus-Bertrand.

OPINION
La película documental Home nos señala directamente como responsables del cambio climático, la desigualdad y la pobreza en el planeta, incitándonos a la acción y a cambiar hacia el consumo responsable, pese a haber dibujado un futuro desolador. Nos da diez años de plazo para invertir el proceso de degradación de la Tierra.

15 may 2012

Día internacional de la familia ¿Algo que celebrar?

OPINION
Terapeuta Lilia Pérez Amador 
Señala la experta que ahora los núcleos familiares no interactúan entre sí debido a las múltiples tareas en las que se enrolan.

Si se mirara en retrospectiva, qué impresión darían las familias de hace 50 años que cenaban reunidos en la mesa y platicaban de su quehacer diario, en contraste con la de hoy en día, donde cada quién se sumerge en su propio mundo y pueden pasar días sin cruzar palabra.

La doctora terapeuta Lilia Pérez Amador se hace esa pregunta tras la experiencia que le ha dejado atender casos donde las familias viven desunidas, en constante conflicto y culpándose los unos a los otros. Y si la respuesta no es tan fácil como pareciera, si lo es advertir que de no remediarlo, la sociedad irá en declive.

Atribuye esta realidad a la globalización que, dice, va absorbiendo a las personas en tareas donde no interactúan entre sí, dejando a la deriva a cada miembro. Desde familias de un solo miembro o reestructuradas hasta las tradicionales o con padres del mismo sexo, nadie escapa al problema, aunque en todos yace la solución: pasar más tiempo juntos.

Los sin tiempo y los sin padres

Las largas jornadas de trabajo a las que se someten los padres para poder salir adelante o sobrevivir, traen como consecuencia el olvido de los niños. La terapeuta cree que es mínimo el tiempo que están en casa, y ello se refleja en la formación de los infantes, quienes aprenden de la televisión o el Internet, sin que puedan diferenciar entre el bien o el mal.

“No se ponen de acuerdo en educar e insertar los valores importantes. Y el niño necesita una figura que le enseñe, alguien que mediatice al información”, detalla Pérez Amador.

Asegura que se pierden entonces, la confianza en los sistemas estructurales, el respeto hacia los mayores y hacia los demás, la unión y cooperación, y nacen las angustias, el estrés (incluso en los más pequeños), la soledad y en muchos casos la violencia.

Para recuperar la fuerza de la familia, comenta la terapeuta, no es necesario que la mujer vuelva a la cocina, ni que el hombre sea el único que aporte en la casa, sino dejar de culparse tanto, y comenzar a pasar tiempo junto. Aceptar a los demás como son, en vez de juzgarlos y rechazarlos.

“En vez reunirse a ver la tele, salir a un parque, en vez de estar cada quien en su computadora, tener un actividad en conjunto como un juego de mesa. Eso realmente haría la diferencia. Incluso platicar haría la diferencia”, añade.

La reflexión es algo que no se puede evitar. “Todos debemos preguntarnos en estos tiempos, qué estoy haciendo bien o mal por y para mi familia”.

FUENTE: www.vanguardia.com